El estudio Taste Tomorrow 2026, desarrollado por Puratos, revela que los consumidores de América Latina no están dispuestos a renunciar a la indulgencia, pero buscan nuevas formas de disfrutarla. Salud intestinal, sostenibilidad, sabores conocidos, innovación y experiencias sensoriales se convierten en los grandes motores de consumo.
Por Daniela Salvador Elías
El placer de comer no desaparece: se transforma. Esa es una de las principales conclusiones que deja la edición 2026 de Taste Tomorrow, el programa de inteligencia del consumidor de Puratos que analiza la evolución de las preferencias y tendencias en panadería, pastelería y chocolatería a escala global y local.
La investigación muestra un consumidor latinoamericano cada vez más consciente de lo que come, pero que no quiere resignar el disfrute. Frente a un escenario marcado por la presión económica, la hiperconectividad y una mayor preocupación por la salud, la respuesta no parece ser eliminar los momentos de indulgencia, sino hacerlos más significativos.
Puratos combina investigación con consumidores, análisis de datos y tecnología de inteligencia artificial para identificar cambios en los comportamientos y anticipar las tendencias que pueden transformar la industria. La compañía presenta Taste Tomorrow como una herramienta para comprender qué buscan los consumidores y convertir esas señales en oportunidades de innovación.
Salud intestinal
Uno de los cambios más contundentes aparece alrededor de la salud digestiva. Según los datos presentados para Latinoamérica, el 82% de los consumidores muestra interés por productos que ayuden a mejorar la salud intestinal, mientras que el 83% considera que una buena salud intestinal tiene un impacto positivo en el bienestar general.
A esto se suma que el 85% reconoce el efecto positivo de la fibra sobre la digestión.
El dato resulta particularmente relevante para una industria históricamente asociada al placer. La salud ya no necesariamente funciona como el contrapunto de la indulgencia: comienza a integrarse a ella. Ingredientes, procesos y formulaciones capaces de aportar beneficios percibidos para el bienestar pueden convivir con productos atractivos y placenteros.
La tendencia también se observa a nivel global. Los análisis de Taste Tomorrow muestran, por ejemplo, el crecimiento del interés por la masa madre, asociada tanto al sabor como a la percepción de beneficios vinculados con la salud intestinal.

Tradición con nuevas reglas
El consumidor tampoco quiere abandonar los sabores que conoce. El 86% de los consumidores sudamericanos afirma que le gustan los sabores tradicionales, según los datos difundidos por Puratos.
El 67% está dispuesto a probar nuevas combinaciones y el 64% busca experimentar con sabores nuevos o inusuales. Al mismo tiempo, el 75% prefiere encontrar algún elemento familiar cuando prueba un producto diferente.
Los clásicos continúan funcionando como punto de partida, mientras que las nuevas combinaciones, fusiones culturales y texturas permiten renovar la experiencia. La tendencia se refleja también en las investigaciones globales de Taste Tomorrow, que identifican una creciente búsqueda de sabores más complejos y experiencias sensoriales diferenciadas.
La textura se convierte en parte del sabor
En este nuevo mapa del consumo, el sabor ya no es el único protagonista. La textura adquiere un papel central en la experiencia.
Crujiente, cremoso, aireado, suave o fundente: el contraste entre diferentes texturas se convierte en una herramienta para generar sorpresa y hacer memorable un producto.
Taste Tomorrow identifica precisamente la combinación de texturas como una de las grandes tendencias de 2026. A nivel global, siete de cada diez consumidores manifiestan interés por alimentos con diferentes texturas, mientras que en panadería las cortezas crujientes y los contrastes entre exterior e interior ganan protagonismo.
En pastelería, esa búsqueda se traduce en rellenos cremosos, capas, coberturas y combinaciones que hacen que cada bocado tenga diferentes sensaciones.
Indulgencia en porciones más conscientes
La preocupación por el bienestar tampoco significa abandonar los dulces. Al contrario, el consumidor parece estar buscando una indulgencia más consciente: menos cantidad, pero mayor calidad y experiencia.
En la investigación global de Taste Tomorrow, el 63% de los consumidores afirma preferir disfrutar sus productos en porciones más pequeñas antes que sacrificar el sabor. En Sudamérica, la cifra llega al 66%.
Esto abre espacio para formatos pequeños, productos premium y propuestas capaces de concentrar sabor, textura y atractivo visual en una porción más acotada.
La lógica es sencilla: no se trata de dejar de darse un gusto, sino de elegir mejor cuándo y cómo hacerlo.
Sostenibilidad: dejó de ser un diferencial
Otro de los ejes destacados por el estudio es la sostenibilidad. Los consumidores ya no la perciben únicamente como un atributo adicional de una marca, sino como una expectativa.
Los datos presentados por Puratos muestran que el 69% de los consumidores declara comprar activamente opciones que considera sostenibles, mientras que otro 69% considera importante que los productos tengan un impacto menor sobre el medioambiente. Además, el 78% cree que los alimentos deberían comercializarse en envases sostenibles.
La tendencia coincide con la evolución general que registra Taste Tomorrow: transparencia, origen de los ingredientes, etiquetas más simples y prácticas sostenibles están adquiriendo un peso creciente en las decisiones de compra.
Del mostrador a las redes sociales
La experiencia gastronómica también dejó de terminar en el momento de consumo. El mundo digital se convirtió en una extensión del producto.
El 61% de los consumidores consultados afirma que compartir experiencias gastronómicas online le ayuda a conectar con otras personas, mientras que el 78% considera que un alimento que se ve bien también sabe mejor.
La apariencia, por lo tanto, adquiere un valor comercial: colores, formas, capas, terminaciones y contrastes de textura pueden ser tan importantes para despertar el deseo como el propio sabor.
En un mercado donde las tendencias pueden pasar rápidamente de las redes sociales a las vitrinas de panaderías y pastelerías, la capacidad de generar una experiencia visual y compartible se vuelve parte de la innovación. Taste Tomorrow utiliza precisamente análisis semántico de conversaciones digitales, junto con investigación de consumidores, para detectar esas señales emergentes.
Un consumidor que busca equilibrio
El gran hallazgo de Taste Tomorrow 2026 puede resumirse en una palabra: equilibrio.
El consumidor latinoamericano quiere salud, pero también placer. Quiere tradición, pero está abierto a la innovación. Busca productos sostenibles, pero no quiere sacrificar sabor. Y quiere disfrutar de experiencias que puedan trascender el momento de consumo y convertirse en algo que valga la pena compartir.
Para la industria de la panadería, la pastelería y la chocolatería, el desafío está justamente ahí: innovar sin perder aquello que hace reconocible y deseable a un producto.
Más que una ruptura con el pasado, Taste Tomorrow plantea una evolución. Los clásicos no desaparecen; se reinterpretan. La indulgencia no se elimina; se vuelve más consciente. Y la innovación no consiste solamente en crear productos nuevos, sino en encontrar nuevas maneras de combinar salud, sabor, tradición, sostenibilidad y experiencia.
En definitiva, el consumidor latinoamericano no renuncia al placer. Lo redefine.
La investigación Taste Tomorrow de Puratos se desarrolla para seguir la evolución de los comportamientos y preferencias de los consumidores y anticipar las tendencias que impactarán a las categorías de panadería, pastelería y chocolate.
Por Daniela Salvador/Agosto 2026



