Con equipos radiantes conectados a la red, la propuesta busca facilitar la operación y mantener disponibles las terrazas durante las jornadas frías. Metrogas acompaña la evaluación, instalación y puesta en marcha de cada proyecto, con alternativas de financiamiento que se analizan según las características del establecimiento.
Por Carlos Montoya Ramos
Cambiar un cilindro durante el servicio implica una tarea adicional para el personal de un restaurante. Si esa operación se repite entre distintas estufas, exige organizar su traslado, revisar la disponibilidad de gas y destinar espacio a los equipos. En las terrazas, estas tareas se suman a la necesidad de mantener cómodos a los comensales.
En este escenario, Metrogas busca simplificar ese trabajo mediante calefactores a gas natural fijos y conectados directamente a la red. La propuesta apunta a restaurantes, hoteles, cafeterías y centros comerciales que necesitan acondicionar sus espacios exteriores, prescindiendo del recambio de cilindros para facilitar el servicio y ampliar el uso de las terrazas.
Del suministro a la experiencia
La calefacción de terrazas se suma a otros usos del gas natural dentro del canal Horeca, como la cocina y el agua caliente. Su incorporación permite abordar distintas necesidades de un establecimiento mediante el suministro por red, con una operación que evita las tareas asociadas al almacenamiento y recambio de cilindros.
Víctor Apablaza, jefe Mercado Unifamiliar y Comercio de Metrogas, explica cómo esa continuidad responde a las exigencias de restaurantes y hoteles: “Uno de los elementos más valorados por nuestros clientes es dejar de depender del cilindro y de su revisión permanente, ya que el gas se suministra a través de la red. En un hotel, el agua caliente es un consumo enorme y constante, y en un restaurante la cocina no puede parar. En ambos casos, tener un suministro continuo y un costo más estable ayuda mucho a planificar”.

En las terrazas, esa conexión se combina con calefactores radiantes fijados en muros o techos. Apablaza detalla que estos están destinados a espacios abiertos o semiabiertos y que su ubicación permite liberar superficie para mesas, circulación o decoración. A diferencia de las estufas móviles, permanecen instalados y no requieren desplazamientos durante la atención.
Además, los modelos disponibles cuentan con dos niveles de potencia y control remoto, lo que facilita regular su funcionamiento según la temperatura y las características del espacio. De esta manera, el personal puede ajustar la calefacción sin intervenir en el suministro ni mover los equipos entre las mesas.
El interés por esta aplicación también responde al comportamiento estacional de las terrazas. Víctor Apablaza observa que, en Santiago, estos espacios pierden público durante los meses fríos, especialmente entre abril y septiembre. Por eso, la propuesta busca mantener condiciones de confort que permitan ofrecer esas mesas durante las jornadas de menor temperatura.
Dos experiencias en operación
Uno de los establecimientos que incorporaron esta solución es Rosso Italiano, ubicado en Mallplaza Egaña. Apablaza destaca que sus nueve calefactores a gas natural reemplazaron más de diez estufas con cilindro, cuya operación implicaba movilizar veinte cilindros diarios entre la mañana y la tarde.
El cambio elimina así una rutina de traslado y recambio que debía coordinarse durante la atención. A esta experiencia se suma Estación Tropera, en Vitacura, que dispone de siete calefactores conectados a la red. Ambos establecimientos permitieron observar el funcionamiento de los equipos durante distintas estaciones y conocer cómo varía su uso a lo largo del año.
“En estos dos casos, medimos el consumo real durante un año completo, con medidores independientes, y hemos podido registrar que en invierno los equipos trabajan del orden de cinco a seis horas diarias a plena carga equivalente. En verano, el consumo es prácticamente cero, así que el gasto se concentra justo en los meses en que la terraza está generando ventas que antes no tenía”, sostiene Apablaza.
Estos registros aportan una referencia para evaluar nuevas instalaciones, aunque cada proyecto requiere su propio diagnóstico. El tamaño del espacio, la ubicación de los equipos y los horarios de atención son variables que deben considerarse antes de definir una implementación. Así, el seguimiento del consumo se complementa con la revisión de las condiciones de cada terraza. La cantidad de calefactores debe responder a las características del lugar y al servicio que se busca ofrecer, considerando también las posibilidades de montaje y conexión.
Una instalación según cada local
El primer paso es revisar la factibilidad de acceso a la red de gas natural. Luego se evalúa la terraza, considerando la altura disponible, la ventilación y las posibilidades de fijar los calefactores de manera segura en un muro, estructura o techo. Cuando el establecimiento se encuentra dentro de un centro comercial o edificio, también es necesario coordinar el proyecto con su administración. Este trabajo permite atender las exigencias particulares del recinto e integrar la instalación a las condiciones de funcionamiento del local.
“Vamos al local, vemos la terraza, dimensionamos cuántos equipos son necesarios y coordinamos la instalación y la conexión. La instalación la hace un instalador autorizado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, SEC, y debe cumplir la normativa de instalaciones de gas. Al final se declara y queda certificada, priorizando siempre la seguridad tanto del cliente como del público. También contamos con un servicio de postventa para acompañar a nuestros clientes”, explica Víctor Apablaza.
El apoyo incorpora, además, alternativas para abordar la inversión inicial. Su alcance depende de la evaluación comercial de cada proyecto y de las condiciones del contrato de suministro, por lo que se revisa junto con las necesidades de implementación.
“Respecto al financiamiento, tenemos alternativas para que el cliente no tenga que realizar toda la inversión, evaluando caso a caso según el proyecto. Metrogas puede asumir parte o la totalidad de la inversión en equipos e instalación, asociada a un contrato de suministro. Hoy estamos trabajando para llevar esto a más restaurantes, hoteles, cafeterías y centros comerciales. La idea es que la terraza a gas natural sea lo normal y no la excepción”, concluye Apablaza.
Por Carlos Montoya/Octubre 2026






