La marca integra alimentación, descanso, movimiento y conexión humana en una propuesta que busca facilitar mejores decisiones durante la estadía. En gastronomía, el enfoque plant-forward aumenta el protagonismo de los ingredientes vegetales sin imponer dietas ni renunciar al sabor o a la identidad de cada destino.
Por Carlos Montoya Ramos
Hablar de longevidad ya no significa pensar únicamente en vivir más años. También supone preguntarse cómo queremos vivirlos. Esa mirada inspira la estrategia global de Novotel, que busca acercar el bienestar mediante acciones simples durante el viaje.
La propuesta se articula en cuatro pilares: alimentarse, dormir, moverse y conectar. Sin embargo, la gastronomía ocupa un lugar especialmente relevante por su relación cotidiana con los huéspedes. Desde allí, la marca plantea una oferta vegetal que combina disfrute, equilibrio y responsabilidad ambiental.
Pequeñas decisiones con alcance global
El punto de partida no es una dieta rígida. Por el contrario, la estrategia propone que pequeños cambios, repetidos en el tiempo, pueden producir efectos significativos. Jean-Yves Minet, presidente global de Novotel, vincula este planteamiento con una preocupación creciente entre los viajeros. “Queremos facilitar que los huéspedes elijan comida deliciosa, placentera y con mayor presencia vegetal, considerando también su impacto en el planeta. Para nosotros, comer bien debe generar alegría, no presión”, afirma Minet.
Un estudio entre 13.000 personas reveló que el 71% está más interesado en su bienestar futuro que hace cinco años, mientras el 64% considera clave una alimentación equilibrada. Ante ese escenario, el desafío es ofrecer alternativas atractivas, sin convertir cada comida en una obligación.
Esa intención se conecta con el Novotel 37 Collective, cuyo nombre recoge la idea de que mejorar un 1% cada día puede multiplicar por 37 los resultados al cabo de un año. Así, una meta distante toma forma en gestos reconocibles: descansar, moverse, compartir y elegir alimentos que aporten bienestar.
Una gastronomía vegetal, pero inclusiva
En la mesa, esta visión se traduce en el enfoque plant-forward. Los vegetales pasan al centro del plato, pero sin eliminar completamente otros alimentos. Así se amplían las posibilidades y más personas pueden sumarse sin adoptar una categoría alimentaria determinada. “Hablamos de plant-forward en lugar de plant-based porque es un enfoque mucho más inclusivo: pone las plantas en el centro del plato, pero permite incorporar proteínas animales en cantidades menores y más sostenibles. Está pensado para familias, viajeros de negocios y huéspedes que simplemente quieren alimentarse un poco mejor”, señala Minet.
El interés ya supera a los públicos vegetarianos y veganos. Según datos de Novotel, el 37% busca alternativas más saludables y tres de cada cuatro personas están abiertas a reducir la carne. Por eso, el cambio no apunta a una sección aislada del menú, sino a renovar platos conocidos y volverlos más vegetales y apetecibles.
Para Alfie Steiner, creador británico de recetas, conocido como Alfie Cooks, y miembro del Novotel 37 Collective, el éxito depende ante todo del sabor. “Lo primero es creer en los ingredientes y en que lo que estás preparando es realmente delicioso, no solo la opción vegana o vegetariana que debes tener en el menú. Cuando prestas más atención a los porotos, garbanzos y vegetales de temporada, tendrán mejor sabor, y eso hará que las personas consuman más comida plant-forward”.
Con ese propósito, al menos el 25% de la oferta gastronómica será plant-forward hacia fines de 2026. La implementación considera capacitación, herramientas operativas y recetas de Steiner. Según Minet, la mitad de los hoteles ya alcanzó anticipadamente la meta, aunque implementar el enfoque en una red de 630 establecimientos distribuidos en 70 países exige flexibilidad.
Una dirección común con sabor local
Precisamente por esa diversidad, no se busca replicar un menú en todos los destinos, sino que se ofrece una orientación compartida para que cada equipo trabaje con su entorno. La estacionalidad, las costumbres y los productos disponibles pasan a ser parte de la experiencia.
“El propósito no es que todos los menús sean iguales, sino establecer una dirección compartida y lograr que las alternativas plant-forward sean una parte significativa y atractiva de la experiencia gastronómica. Los ingredientes locales, la estacionalidad, las tradiciones culinarias y las preferencias de los huéspedes deben orientar la ejecución”, sostiene Jean-Yves Minet, presidente global de Novotel.
En Chile, esa lógica ya se expresa en Novotel Arica, con preparaciones vegetales vinculadas a productos e identidad regional. El caso muestra que bienestar y cocina local pueden reforzarse cuando los chefs reinterpretan el territorio y las expectativas de quienes viajan.
Alfie Steiner lleva esto a una imagen concreta: “Hacer que los vegetales sean protagonistas abre una nueva variedad de sabores. En lugar de servir zanahorias hervidas, podemos asarlas enteras, cubrirlas con harissa ahumada y acompañarlas con yogur de tahini y chimichurri”.
Para la operación hotelera, además, esta transformación puede aportar resiliencia frente a la volatilidad de los ingredientes y las cadenas de suministro, junto con eventuales mejoras de costos y eficiencia. No obstante, su alcance va más allá del negocio. Cada plato también puede invitar a descubrir una manera diferente de comer y llevarla a la vida diaria.
“Nuestra industria sirve millones de comidas y se relaciona con las personas cuando están especialmente abiertas al descubrimiento. Podemos presentarles un ingrediente, un plato o una forma diferente de alimentarse que luego incorporen a su vida cotidiana”, concluye Minet.
Por Carlos Montoya Ramos/Septiembre 2026








