Emplazado en una imponente bodega con forma de herradura y rediseñado por el prestigioso diseñador de interiores Enrique Concha, este espacio no solo ofrece una de las panorámicas del valle más impresionantes de Chile a solo 45 minutos de Santiago; su verdadera fortaleza comercial es diseñar su menú de estación enteramente en función del vino. Esta sinergia infalible entre el legado toscano de la viña y una cocina de terroir optimizada para el maridaje, sumada a un servicio de sala con buen estándar, convierte a este restaurante en un modelo de gestión y experiencia premium que todo actor del rubro Horeca y de placer debe analizar de cerca.
Por Antonio Brillat, columnista enogastronómico https://www.instagram.com/abrillat/
«El descubrimiento de un nuevo plato hace más por la felicidad del género humano que el descubrimiento de una nueva estrella», pregona un viejo refrán. Bajo esa premisa de buscar la felicidad a través del paladar, encaminé mis pasos hacia los pies de la cordillera.
A solo pocos minutos de la capital se despliega un templo donde la naturaleza, el caballo de fina sangre y el vino orgánico cohabitan en perfecta armonía. Nos referimos al Restaurant Harás de Pirque, un espacio íntimo rediseñado magistralmente por Enrique Concha (Enrique Concha & Co. @enriqueconcha_co) • Fotos y videos de Instagram). El comedor se alza en la zona alta de una majestuosa bodega con forma de herradura, regalando una de las panorámicas más bellas de valle de Maipo.
Comer aquí no es un mero trámite biológico, es una liturgia de hospitalidad y precisión técnica. El servicio, elemento diferenciador en el rubro, fluye con la cadencia de los grandes restaurantes. El menú de estación de este oasis andino está concebido enteramente desde el maridaje, un diálogo fluido entre la cocina local y el legado toscano que hoy define a la viña. Todo a cargo de talento de su chef Pedro Mora Inostroza (@pedromorai.
La Carta Gastronómica: Un menú de tiempos y terroir
La experiencia se articula en un sofisticado despliegue culinario estructurado para ensalzar los elixires de la propiedad. Los comensales avezados apreciarán de inmediato la frescura de los insumos y el respeto absoluto por las estaciones.
Primer Tiempo: La sutileza del valle y el huerto: Trucha Ahumada (Trucha salmonidea ahumada, manzana verde, apio, eneldo, yema emulsionada, emulsión de limón) y su maravillosa Coliflor Asada (Coliflor asada sobre una crema de almendras tostadas, queso maduro chileno con mantequilla noisette) El Acorde Líquido se da con refrescante Albaclara Sauvignon Blanc o el untuoso Harás de Pirque Chardonnay. Limpian el paladar con su vibrante acidez orgánica.
Segundo Tiempo: La consistencia de la tradición: Osobuco (Osobuco cocinado lentamente, puré rústico, gremolata y salsa de reducción de la cocción) plato de contundencia que pide vino al paladar o sus Fetuccini de Setas (Fetuccini con champiñón Portobello, champiñón Ostra grillado, champiñón Paris crocante, mermelada de Shitake, ricotta casera) Para untar el cielo de nuestra boca la sugerencia asciende con Hussonet Cabernet Sauvignon Gran Reserva, un tinto de color profundo con notas a romero y laurel que abraza la complejidad de las pastas y las carnes.
Tercer Tiempo: El broche de oro: Dicen que sin postre no hay felicidad. Y aquí la dicha llega con dos opciones. Sus Peras al Vino Tinto. (Clásico postre de peras cocinadas en vino tinto acompañadas de crema diplomática y almendras confitadas) no podía ser de otra manera estando en una viña o su Leche Nevada (Suave salsa inglesa, merengue italiano y frutos secos). Porque no aventurarse a esta instancia y degustar su Pinot Noir Kascada o Ecrál Carmenere.
Fuera de Tiempo: Momento para compartir
Ahora si lo suyo es compartir y darse un deleite mas relajado y para disfrutar la vista. Esta la opción de su Tabla Mix de Quesos Finos y Charcutería Artesanal de la granna zona. (Queso Grana Padano, queso Brie, queso de cabra artesanal, chorizo riojano, jamón serrano, aceituna, chips de chocolate belga y frutos secos). Momento idóneo para descorchar las joyas de la corona: Galantas Cabernet Franc o el suntuoso e histórico ensamblaje Albis. Sus taninos firmes y notas de chocolate negro y tabaco doman la grasa noble de las carnes cordilleranas.
El Restaurant Harás de Pirque, representa la madurez del enoturismo en Chile. No es solo un comedor dentro de una viña; es un destino conceptual donde la genialidad técnica del chef Pedro Mora, logra lo que pocos: someter el ego del cocinero a la nobleza del vino. Bajo su liderazgo y la visión técnica de Cecilia Guzmán, la enóloga de la viña permite conversar el catálogo de sus vinos con una cocina abierta que no compite con el paisaje andino ni con el legado de la bodega; por el contrario, los encapsula en una propuesta enogastronómica de una ejecución milimétrica y un respeto absoluto por el insumo local. Un modelo de hospitalidad que demuestra que, en el Maipo Andes, el verdadero lujo se sirve con sencillez y un maridaje perfecto. Quien se siente a su mesa, sin duda, comprenderá la esencia del buen vivir.
Por otro lado, la verdadera genialidad operativa de este menú radica en su cadena de suministro: la cocina se abastece de un riguroso ecosistema de productores locales de Pirque y del Valle del Maipo, transformando el concepto de kilómetro cero en una ventaja competitiva real. Al priorizar hortalizas de huertos comunitarios de la zona, truchas de cordillera y quesos artesanales de fundos vecinos, el restaurante no solo reduce los costos logísticos de traslado y almacenamiento, sino que garantiza una frescura organoléptica imposible de replicar en la gran urbe.
Esta apuesta por la trazabilidad local permite que cada plato actúe como un espejo del terroir, demostrando a la industria que la alta cocina sostenible es, por sobre todo, un negocio eficiente, rentable y con un relato de marca imbatible frente al consumidor consciente y el de especialidad que busca una experiencia enoturística.
El Restaurant Harás de Pirque, creo sus señorías, se ejecuta con habilidad y con la debida consigna de morapios que corre por sus arterias. Con una propuesta con identidad clara, donde el entorno arquitectónico y de su catálogo líquido no compiten con las preparaciones, sino que lo elevan. Una cocina honesta, de alta factura técnica y un profundo sentido del lugar.
Quien se siente a esta mesa, mirando al valle, sin duda, sabrá lo que es ser feliz. Experiencia que está bajo las riendas de Anaís Reciné y Matias Montecinos, encargados de hospitalidad.
¡Un culto al espíritu gastronómico del terroir del Valle del Maipo!!
Restaurante Harás de Pirque
Dirección: Fundo La Rochuela – Camino Macul s/n. Pirque – CHILE.
Fono reservas: + 56 2 28547910 – +56 9 32436886
Email: turismo@haraswines.com
Instagram: https://www.instagram.com/vinaharasdepirque/
Julio 2026











