Desde Buenos Aires a Nueva Costanera, Chiuso trae a Santiago una propuesta de cocina italiana que combina recetas tradicionales, elaboración artesanal y hospitalidad de barrio, en un espacio donde el diseño, el arte y la buena mesa forman parte de una misma experiencia.
Por Daniela Salvador Elías
Fotos Alejandro Mery L, – 800.cl (Guía de Restaurantes y Bares)
Ingresar a Chiuso es descubrir un restaurante italiano, donde la gastronomía, el diseño y el arte conviven en una misma experiencia, con cuadros lúdicos, obra de Wholio, que entonan momentos épicos gastronómicos, y una decoración moderna y vintage a cargo del arquitecto y diseñador Gino Falcone, que invita a quedarse.
Cocina italiana hecha a pulso, con técnica tradicional y hospitalidad de barrio, como así lo define Miriam De la Fuente, socia fundadora de Chiuso, donde casi todo lo que sale de la cocina está hecho en casa: las pastas, los semifríos, las salsas. “No es un eslogan, es una decisión que tomamos desde el primer día y que no está en discusión. La diferencia se nota en el plato”, dice De La Fuente.
La experiencia comienza desde un principio. Un garzón bastante amable se acerca y nos dirige a la mesa para comenzar a solicitar el pedido. Todo bajo el mismo espíritu de lo que fue Chiuso en Buenos Aires, ciudad donde nació el 2014, y cuyo llevaba el nombre de Doppio Zero. Era una pequeña trattoria de barrio que ya tenía su clientela fiel. Por un alcance de marca con otro restaurante del mismo nombre, se tuvo que reinventar dando paso a Chiuso, que en italiano significa “cerrado”. “Es como un juego de palabras para anunciar la transición: Doppio Zero cerraba para dar paso a algo nuevo y más grande. La visión original era mantener una cocina italiana de calidad, pero con una propuesta inicialmente más formal, orientada al público corporativo del microcentro de Buenos Aires, donde estábamos ubicados”, indica Miriam De la Fuente.
La idea de abrir Chiuso en Chile existía desde antes de la pandemia, de hecho, sus dueños ya habían registrado la marca en el país. Miriam, chilena de origen, llevaba años viviendo en Santiago y veía a Chile como un lugar más estable para invertir y desarrollar un proyecto gastronómico de largo plazo. “Cuando los socios de Mendoza, con quienes veníamos conversando, llegaron a la misma conclusión, se alinearon las condiciones y dimos el paso”, señala la socia fundadora de Chiuso.
Agrega que lo que más se quiso mantener es lo que hizo reconocible a Chiuso en Buenos Aires: una cocina consistente, un trato cercano y personalizado, y la hospitalidad de un restaurante atendido por sus propios dueños. “También la idea de construir relaciones de largo plazo con los clientes, que el restaurante no sea solo un lugar para comer, sino un espacio para quedarse y disfrutar de la sobremesa. Eso no cambia de ciudad en ciudad”.
20 años de tradición culinaria
Para Miriam, la elección de la ubicación de Chiuso se basa porque Nueva Costanera es un polo gastronómico consolidado, con un público y una dinámica muy similar a la del barrio donde estaban ubicados en Buenos Aires. “Nos pareció el lugar natural para instalarnos, un entorno conocido por los clientes, donde la propuesta de Chiuso tiene sentido”.
Es aquí donde comenzaron a darle continuidad a una historia construida durante casi 20 años, pero en una nueva ciudad y con una propuesta actualizada. Se asociaron con personas que tienen una mirada fresca, modernizaron el diseño del local, sin embargo, la esencia -la cocina, la hospitalidad, la forma de recibir- es la misma de siempre. “La ubicación cambió, pero no la identidad”.
Entre los platos que representan mejor la gastronomía pura de Chiuso están los ravioles caseros de roast beef con mantequilla a la salvia, que probablemente es el más característico: pasta hecha en casa con una técnica clásica. A eso se suman el risotto milanés con langostinos, el risotto nero di seppia, el ossobuco alla milanese y la merluza austral con caponata siciliana. En conjunto, reflejan lo que es Chiuso: tradición italiana.
Para elaborar esta tradicional y sabrosa propuesta culinaria, se trabaja con proveedores de productos italianos, pero las proteínas son chilenas: ossobuco, huachalomo, costeleta de lomo liso, y también los pescados: salmón, merluza austral, calamares y camarones. Y por supuesto, la carta de vinos tiene una amplia gama de vinos chilenos.
Sin duda, una propuesta culinaria con tradición, donde cada bocado está perfectamente elaborado bajo la supervisión de sus socios, quienes están detrás de un proyecto que reúne dos culturas que convergen en una buena mesa y una experiencia fascinante.
Chiuso Santiago
- Avenida Nueva Costanera 3835, Vitacura.
- @chiuso_ristorante
- Perfil de Chiuso y más fotos en 800.cl










