Llegar a Detrás de la Taza, en Chillán, es mucho más que entrar a una cafetería. Es cruzar la puerta de un lugar donde el café es excusa para aprender, compartir y disfrutar, pero también para construir comunidad y cultivar un equipo que vive la pasión como propia. Yo, Agus, les juro que cuando vine por primera vez, sentí que estaba en un laboratorio de aromas, sonrisas y conversaciones interminables: desde granos y tuestes hasta la vida misma.
Por Agus El Elefante
Todo comenzó en casa, con la familia de Luqiiiis. Creció rodeado de cariño y valores que le enseñaron la importancia de hacer las cosas con dedicación y amor. Fue esa inspiración familiar la que lo llevó a interesarse por el café no solo como bebida, sino como experiencia.
De joven, Luqiiiis empezó preparando café por necesidad, trabajando en cafeterías, aprendiendo en la práctica y entendiendo lo que significa atender, servir y compartir. Pero con el tiempo, lo que antes era un trabajo, un medio para ganarse la vida, se transformó en arte, técnica y verdadera vocación. Cada taza preparada y cada grano calibrado comenzaron a ser una expresión de su pasión, y esa misma pasión lo llevó a soñar con su propio espacio, un lugar donde él y su equipo pudieran transmitir todo lo aprendido.
En Detrás de la Taza no hay plan B. Luqiiiis, junto a colaboradores como Nacho y Fran, dejaron sus carreras para dedicarse de lleno a esta aventura. Cada decisión, cada viaje de capacitación y cada clase son parte de un compromiso colectivo. “Queremos que la gente aprenda, enseñe y disfrute de lo que hace”, me contaba Luqiiiis, mientras mostraba cómo cada barista recibe apoyo, formación y oportunidades para crecer, tanto profesional como personalmente. La escuela de café no es solo un accesorio: es el corazón del proyecto, el lugar donde se mezclan técnica, creatividad y emoción. Aquí se enseña, se compite, se aprende y se celebra cada logro, porque cada paso adelante es de todos.
Calibrar el café en Detrás de la Taza no es solo técnica: es paciencia, rigor y corazón. “La acidez es un bien preciado, pero nadie quiere chupar un limón”, me decía Luqiiiis mientras ajustaba los granos, pensando siempre en la experiencia de cada cliente. Esa mezcla de precisión y cercanía hace que cada visita sea memorable: los clientes se sienten cuidados, comprendidos y parte de la comunidad. La fidelidad se nota en quienes vuelven, disfrutan y recomiendan, porque aquí no se vende solo café: se vende atención, cercanía y cariño.
El impacto en Chillán ha sido enorme. Desde negocios tradicionales hasta cafeterías emergentes, Detrás de la Taza ha ofrecido apoyo, asesoría y guía. “No se trata de vender solo nuestro café, sino de incentivar que se trabaje con calidad y pasión”, me decía Luqiiiis. Gracias a ello, la cultura cafetera de la ciudad ha crecido: las personas comienzan a reconocer un buen café, a disfrutar de tuestes medios y a apreciar sabores equilibrados, sin miedo a la innovación. Incluso otros negocios han recibido enseñanzas sobre cómo pasar de granos comerciales a cafés de especialidad, fortaleciendo toda la comunidad.
Pero lo que realmente hace especial a este lugar no son los premios, competencias o reconocimientos, sino las historias: baristas que aprenden y enseñan, clientes que sonríen, el equipo celebrando cada aniversario y los logros compartidos. Cada día combina rigor y diversión, con baristas alternando entre preparar café y atender mesas, anfitriones que venden actitud y buena onda, y un ambiente donde se valora tanto al cliente como al colaborador. “La primera ronda es gratis para un cliente”, me aclaraba Luqiiiis, y es verdad: aquí la experiencia es más importante que la venta.
El equipo de Detrás de la Taza ha participado en competencias de arte latte, premios y reconocimientos, pero la verdadera gloria está en ver crecer a los colaboradores, en sentir que este proyecto es una familia, y en construir un espacio donde todos se sientan motivados y valorados. Cada logro, cada celebración, cada clase impartida refuerza la filosofía del lugar: compartir conocimiento, crear comunidad y vivir el café con pasión.
Los sueños del equipo siguen creciendo: mejorar instalaciones, abrir espacios exclusivos para clases y tostado, seguir educando y motivando. “Un buen incentivo es que los mismos chicos enseñen, aprendan y se desarrollen. Así seguimos a la vanguardia”, me contaba Luqiiiis. La expansión está contemplada, pero siempre con cuidado, priorizando la esencia: café de calidad, equipo motivado y clientes felices.
Para quienes aún no los conocen, la invitación es clara: pasen, prueben, disfruten y aprendan. Cada taza de Detrás de la Taza es más que un sabor; es historia, dedicación, familia y pasión servida en una taza. “Aquí vales tú como persona, no solo como cliente o trabajador”, concluye Luqiiiis, recordándonos que lo importante es disfrutar el camino, el café y la compañía que nos rodea, porque al final, todo se trata de compartir y vivir cada momento con quienes hacen que esta experiencia sea única.
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Paul Harris 1118, Chillán, Ñuble, Chile
Sitio web: detrasdelataza.cl
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Instagram: @detrasdelataza
Noviembre, 2025







