La XVIII edición del encuentro reunió durante dos jornadas a viñas grandes, medianas y boutique en el Sheraton Santiago Hotel and Convention Center. La propuesta impulsada por Carlos Boetsch volvió a conectar a la industria con consumidores interesados en conocer y adquirir etiquetas ícono y ultra premium.
Por Carlos Montoya Ramos
Durante dos noches, el vino chileno de alta gama volvió a encontrarse directamente con su público. El 31 de julio y el 1 de agosto, Vinos Íconos Santiago 2026 celebró su XVIII edición en el Sheraton Santiago Hotel and Convention Center, con la participación de exclusivas viñas y bodegas que presentaron etiquetas, nuevas cosechas y propuestas de distintos valles del país. La experiencia permitió conversar con productores y enólogos, complementando la degustación con quesos, charcutería, ostras, chocolates y trufas.
Para Carlos Boetsch Riley, fundador y director ejecutivo de Vinos Íconos, el encuentro no se limita a exhibir botellas. “En esta XVIII versión observamos avances relevantes en el mercado de alta gama y un alto interés del público. Existen antecedentes sólidos que muestran más de una década consolidando este segmento y una plataforma que permite conectar a las principales viñas con consumidores, coleccionistas y amantes del vino”.
Nuevas etiquetas para ampliar la experiencia
La versión 2026 incorporó viñas que no habían participado anteriormente, permitiendo presentar nuevas marcas y cosechas a un público interesado en explorar propuestas distintas.
Los vinos orgánicos adquirieron visibilidad mediante etiquetas como Gê, Coyam, Antiyal, Kuyen y Pura Fe. En espumantes, la muestra reunió propuestas de Spumante Limarí, Viña El Principal, Viña Carmen y Domaine Dussaillant Lehmann. Entre las novedades estuvieron Kiñe Verdejo, Carmen Brut Nature y distintas elaboraciones de Domaine Dussaillant Lehmann.
También participaron Santa Rita, Carmen, Valle Secreto, INVINA, Amelia y Ventolera, combinando proyectos consolidados con bodegas que buscaban acercar nuevas cosechas al consumidor.
Por su parte, el Marketplace permitió adquirir las etiquetas después de degustarlas y conversar con sus representantes. Para Boetsch, esta posibilidad transforma la experiencia en una oportunidad comercial y ayuda al público a incorporar nuevos vinos a su cava privada.
La votación como lectura del público
En la categoría Ícono, correspondiente a vinos con precios superiores a $40.000, el primer lugar fue para Gandolini Las 3 Marías Vineyard Cabernet Sauvignon 2020, de Viña Gandolini. Le siguieron Chada 2020, de Viña Chada, y El Principal 2022, de Viña El Principal. En total, la categoría reunió 27 vinos seleccionados.
El resultado de Gandolini tuvo un significado particular, porque la etiqueta volvió a ser escogida como Mejor Ícono después de haber liderado votaciones anteriores. “Que Gandolini Las 3 Marías Vineyard Cabernet Sauvignon sea nuevamente elegido implica un alto reconocimiento a un trabajo bien hecho”, sostiene Boetsch.
En Ícono Blanco, que agrupó vinos blancos y Pinot Noir, el primer puesto correspondió a Amelia Chardonnay, seguido por Amelia Pinot Noir, ambos de Viña Amelia. El tercer lugar fue para Marqués de Casa Concha Chardonnay, de Viña Concha y Toro. Participaron 15 etiquetas.
La categoría Ultra Premium, para vinos entre $15.000 y $39.999, fue encabezada por Río Místico Viognier, de Viña von Siebenthal, cosecha 2021. Le siguieron Acróbata Blend, de Viña Acróbata, y Memorias, de Viña El Principal. Con 65 vinos, fue la categoría con más seleccionados.
Entre los espumantes elaborados mediante método tradicional, el público distinguió a Azur Millesime Brut Nature 2014, de Spumante Limarí. Le siguieron Kiñe Brut Nature, de Viña El Principal, y Magnolia Extra Brut, de Domaine Dussaillant Lehmann. Participaron 14 etiquetas.
Los resultados se alinean con la Guía Vinos Íconos y Alta Gama y la Guía Espumantes y Champagne, desarrolladas por Boetsch. Así, la muestra forma parte de una plataforma que observa el mercado y entrega referencias al consumidor.
Beber menos, pero elegir mejor
Para Carlos Boetsch, los cambios en las ocasiones de consumo son una de las señales más relevantes que el encuentro permite observar. “El consumidor está tomando menos alcohol que antes y se inclina hacia una mejor calidad. Está seleccionando mejor cuándo, cuánto y qué vino tomar. Ese momento vale más y se transforma en una experiencia gastronómica, social y cultural”, señala.
Este cambio desplaza al vino desde el consumo cotidiano hacia celebraciones, regalos y experiencias gastronómicas. También obliga a las viñas a trabajar con mayor precisión su posicionamiento. A juicio del fundador y director ejecutivo de Vinos Íconos, quienes han invertido estratégicamente podrán capitalizar ese esfuerzo cuando el mercado se ajuste.
En ese escenario, Boetsch define Vinos Íconos como una plataforma de valorización y comercialización. Al concentrarse en etiquetas de alta gama, busca trasladar la conversación desde el precio hacia el valor e impulsar la premiumización. De esta manera, la votación contribuye a reconocer etiquetas, el contacto con las viñas permite comprender su origen y elaboración, mientras que el Marketplace completa el recorrido al convertir el interés surgido durante la degustación en una posibilidad de compra.
Finalmente, el fundador y director ejecutivo de Vinos Íconos ya proyecta su regreso en 2027. Será la versión número 19 de un encuentro que busca continuar acercando las viñas a un consumidor que ya no solo pregunta cuánto cuesta una botella, sino qué historia, calidad y experiencia puede encontrar en ella. “Vinos Íconos educa al consumidor del presente y del futuro, genera reconocimiento para las etiquetas y construye cultura alrededor del vino chileno”, concluye Boetsch.
Vinos Íconos Chilenos
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Por Carlos Montoya/Agosto 2026







