Ubicado frente a la bahía de Pullao, el hotel combina arquitectura integrada al paisaje, sostenibilidad y una propuesta gastronómica basada en productos del territorio. Reconocido por la Guía Michelin y destacado entre los mejores resorts de Sudamérica, Refugia Chiloé apuesta por una experiencia auténtica que conecta al viajero con la cultura y naturaleza de la isla.
Por Daniela Salvador Elías
Si lo que se busca es un descanso profundo en un entorno natural privilegiado, Refugia Chiloé se presenta como un destino ideal. Ubicado frente a la bahía de Pullao, en el archipiélago de Chiloé, el hotel ofrece una experiencia que combina diseño contemporáneo, identidad local y una profunda conexión con el paisaje.
Su arquitectura y decoración integran elementos propios de la cultura chilota con un lenguaje moderno. Paneles de madera, amplios ventanales y espacios abiertos permiten que la naturaleza sea parte de la experiencia, invitando a los huéspedes a contemplar el entorno y vivir una estadía marcada por la tranquilidad.
El hotel ha logrado posicionarse también a nivel internacional. Recientemente fue incluido en la prestigiosa Guía Michelin, donde recibió la distinción de dos llaves, reconocimiento otorgado a hoteles que destacan por la excelencia de su propuesta. Asimismo, fue ubicado en el noveno lugar del ranking de los Mejores Resorts de Sudamérica elaborado por la revista Condé Nast Traveler.
“Refugia Chiloé está dirigido para personas que quieren vivir una experiencia auténtica y transformadora, escapando del agitado ritmo cotidiano para conectar con ellos mismos y la naturaleza. Tenemos una distribución variada de huéspedes, siendo el público chileno el número uno, seguido por el turista estadounidense, el brasilero y luego el inglés”, indica Edgardo Songer, Gerente Residente de Refugia Chiloé.
Construido en 2012 por Mobil Arquitectos bajo su nombre original, Refugia, en 2014 pasó a formar parte de Tierra Hotels, convirtiéndose en Tierra Chiloé, periodo en el que también se realizó una importante ampliación y remodelación del hotel, pasando de 12 habitaciones a 24.
En 2024 el hotel fue adquirido nuevamente por la familia Purcell, quienes habían estado involucrados desde sus inicios, recuperando así su nombre original: Refugia Chiloé. Hoy el hotel vuelve a sus raíces, con una visión enfocada en ofrecer una experiencia auténtica y profundamente conectada con el entorno natural y cultural de la isla.
Sostenibilidad con el medioambiente
Desde su diseño arquitectónico, Refugia Chiloé fue pensado para integrarse de forma respetuosa al paisaje del archipiélago. El hotel está emplazado sobre pilares, lo que permite preservar la topografía natural del terreno y minimizar la intervención en el entorno.
Además, el edificio utiliza estrategias pasivas de eficiencia energética, como ventilación cruzada natural, aprovechamiento de la luz solar e iluminación eficiente. Su revestimiento exterior de tejas de madera -típicas de la isla- ayuda a mantener el aislamiento térmico, reduciendo la pérdida de calor.
En materia energética, Refugia Chiloé utiliza biomasa para la calefacción, una fuente renovable que contribuye a disminuir la huella de carbono. A esto se suma el trabajo con productores locales y el uso de ingredientes locales en la gastronomía, incluso de la propia huerta orgánica del hotel, lo que reduce el transporte de alimentos y fortalece las economías locales.
Cocina chilota con un toque de vanguardia
El restaurante de Refugia Chiloé forma parte de la experiencia gastronómica integral de Refugia Chiloé, donde la cocina se inspira profundamente en los sabores y tradiciones del archipiélago.
El equipo de cocina, liderado por el chef Francisco Castañeda, trabaja de manera colaborativa para rescatar la identidad culinaria de Chiloé, reinterpretándola con técnicas contemporáneas y una mirada creativa.
La comida en Refugia Chiloé es una interpretación de la cocina chilota con un toque de vanguardia. “Tratamos siempre de mantener viva la tradición culinaria, respetando sus sabores y cultura, preparamos curanto al hoyo todas las semanas, cocinamos cordero con chochoca -plato típico de Chiloé- y aprovechamos sus papas nativas y ajos de diferentes maneras, como un postre de ajo negro que siempre sorprende a nuestros huéspedes”, indica el chef.
Su menú cambia todos días y cada servicio es diferente -almuerzo/ cena-, “por lo mismo, no tenemos platos que se soliciten más que otros. Lo que sí vemos es que a los huéspedes les encantan los platos que destacan pescados y mariscos, además algunos de cortes de carne locales como el cordero o lengua de vacuno”, señala Francisco.
En este sentido, los productos de la zona son el sello de su cocina, intentando en lo posible el km 0, “trabajando con productores locales y con lo cosechado en nuestra huerta e invernadero. El feedback del turista extranjero es siempre de sorpresa y mucha gratitud al conocer el producto local, orgánico y de recolección que trabajamos con mucho respeto dentro de la cocina. La mayoría de ellos quedan maravillados al enterarse que todos los panes los preparamos en nuestra cocina, por ejemplo. Poder probar el sabor de nuestra cocina local es una experiencia muy valiosa para ellos y nos hacen llegar sus agradecimientos”, dice Francisco Castañeda.
Infraestructura y servicios
Refugia Chiloé ofrece una experiencia completa para sus huéspedes. Entre sus principales servicios se encuentran su spa, con piscina interior y exterior, sauna, baños de vapor y una variedad de masajes y terapias pensadas para el descanso y la recuperación.
El hotel también cuenta con amplios espacios comunes con vistas panorámicas al paisaje del archipiélago, donde los huéspedes pueden relajarse, leer o simplemente contemplar el entorno natural.
Posee 24 cómodas habitaciones que rescatan la estética de la isla, las que se dividen en: Habitación Pullao de 34 metros cuadrados; Habitación Rilán, con 30 metros cuadrados, y las Suites, con 39/52 metros cuadrados. Todas con una para parejas, tres amigos y familiares, con 39/52 metros cuadrados. Todas con una vista panorámica a la bahía de Pullao o al mar interior del archipiélago.
Las excursiones son una parte central de la experiencia en Refugia Chiloé. Cada día se ofrecen diferentes actividades que permiten explorar el archipiélago desde múltiples perspectivas.
Entre ellas destacan trekkings por bosques nativos, paseos en kayak, recorridos en E-bikes por caminos rurales, visitas a iglesias patrimoniales y encuentros con comunidades locales. Un ícono del hotel es la Williche, su embarcación privada de madera, que permite navegar por canales y fiordos del archipiélago.
“Los huéspedes suelen valorar especialmente la sensación de descubrimiento y conexión con la naturaleza y la cultura chilota”, enfatiza Edgardo Songer.
Añade que Refugia Chiloé se diferencia por ofrecer una experiencia profundamente conectada con el territorio. “Su arquitectura, diseñada para integrarse al paisaje, su gastronomía basada en productos locales, su spa y su programa de excursiones trabajan en conjunto para crear una estadía que va mucho más allá del alojamiento. Más que un hotel, Refugia busca ser un espacio de acogimiento: un lugar donde los viajeros pueden desconectarse del ritmo cotidiano y reconectar con la naturaleza, la cultura local y consigo mismos”, señala.
Próximos desafíos
Uno de sus principales retos es seguir posicionando a Chiloé como un destino internacional de naturaleza, cultura y gastronomía, mostrando al mundo la riqueza de este archipiélago único.
“Al mismo tiempo, buscamos continuar profundizando nuestra relación con el territorio, fortaleciendo el trabajo con comunidades locales, productores y guías de la isla, para que la experiencia que ofrecemos a nuestros huéspedes sea cada vez más auténtica y sustentable”, resume el Gerente Residente de Refugia Chiloé.
Refugia Chiloé
Web: https://refugiachiloe.com/es/inicio/
Instagram: @refugia_chiloe



















