Instinto es el nombre del nuevo café – restaurante – winebar que abrió hace 2 meses en pleno centro playero de Reñaca. Un desembarco que apuesta al concepto “all day” con buen café, platos para todos los gustos y una entretenida carta de vinos de pequeñas producciones, haciéndole honores a la mesa creada por Rolando Ortega y llevada por el chef Eliezer Jara que le sube la apuesta al borde costero viñamarino. ¡Falta que le hacía!
María Estela Girardin, periodista y consultora en gastronomía, vinos y destinos.
¿Desayunador o bar? ¿Restaurant o cantina? ¿Pausa playera o cena romántica? ¿Ave palta, burguer o carpaccio marino? La carta de Instinto se abre y sorprende. Tiene eso llamado sabor y elegancia, patache y refinamiento. La combinación es inédita en Reñaca así es que nos acercamos con curiosidad a descubrirla desde sus orígenes.
Instinto comienza así
Hace 1 año ni Paulina Alfaro ni su hermana María Jesús – dueñas y socias de Instinto – se hubieran presentado como dueñas de una cafetería/winebar en Reñaca. Paulina, de 34 años, ingeniera industrial oriunda de Santiago trabajó siempre en grandes empresas y aunque el servicio al cliente siempre le interesó, nunca le puso cara de restaurante. Sin embargo, poco a poco, quizá siguiendo eso indeterminado que se llama “Instinto” se fue acercando a la hospitalidad. Se mudó a Viña del Mar, abrió un hostal en Agua Santa y empezó a conversar en serio de panes, medialunas y platos soñados con su hermana, también ingeniera industrial, quien ya había dado un giro hacia la bollería y la panadería artesanal. De hecho, es socia de la panadería Pan del Barrio junto a su pareja Miguel Núñez. Como confiesa Paulina, “amamos la buena mesa” así es que pasar de ser comensales a emprendedoras gastronómicas no era tan descabellado para las hermanas Alfaro. Para inspirarse, mirar, comparar y probar, en mayo de 2025 se fueron a Buenos Aires. Regresaron motivadas y convencidas. Querían tener algo que lo combinara todo: desde el desayuno sin culpas hasta la terraza relajada. Pero les faltaba el lugar y el chef.
En una de esas vueltas, a mediados del año pasado, Paulina encontró el local en el sector 2 de Reñaca, en un edificio que los más seniors recordarán como el del emblemático Long Beach, pero que estaba convertido en bodega. Comenzaron la remodelación en septiembre. Faltaba aún el “chef” y la misma Paulina lo encontró buscando en Instagram. Quería enjundia y técnica, quería experiencia y cercanía. Y eso lo encontró en el chef y consultor Rolando Ortega.
Para Ortega, reconocido en Santiago por haber creado, entre otros, Salvador Cocina y Café, y actualmente activo en Concepción a través de Rabbo y Carnaval, el desafío fue “recoger todo lo que ellas habían visto y probado en sus diversos viajes, y transformarlo en una propuesta coherente y, lo que más me interesa como asesor, que tuviera identidad y estuviera contextualizada al lugar. Entonces tomé sus ideas y las adapté a la V región. Yo viví harto tiempo en Algarrobo así es que conozco la zona, el público y los productos.”
Por otra parte, llegar al chef de Instinto – Eliezer Jara – fue pura coincidencia. Rolando necesitaba un cocinero instalado en la zona para un evento corporativo y encontró a Jara en redes sociales. Revisó su curriculum y luego de formar buen equipo en aquel evento, no solo comprobó su seriedad y buena técnica, sino que tenía todos los atributos que Instinto necesitaba. Eliezer Jara es egresado de Inacap Santiago. Tiene solo 32 años pero más de 14 años de experiencia recogida en lugares tan emblemáticos como The Singular Santiago, Viña Estampa y Fuegos de Apalta en Colchagua; Viña Vik en Cachapoal; Verso y Hotel Palacio Astoreca en Valparaíso hasta llegar como chef ejecutivo al lodge Cinco Ríos en Coyhaique y colaborar con la Fundación Gastronomía Social. Hoy es el chef de Instinto, y su mano ya se nota en platos como el carpaccio marino donde manda la pesca del día bien acompañada de un cremoso de palta, jengibre, limón con pebre de aceitunas y pistachos. Alto nivel que también ofrecerán en formato de cenas maridajes para completar la propuesta “all day” del Instinto. Un calendario que hay que seguir por redes sociales de @instinto.cafeyvino.
De la tostada francesa al porko rosso
Instinto es café y es bar. Y aunque la carta podría caer en exceso de platos e ideas, al final se va ordenando de la mañana a la noche: desde el desayunador, el brunch y los platillos de fondo, hasta los sánguches y el mundo dulce, subiendo también el nivel en la carta de cafés y vinos.
Se agradecen las opciones al estilo “ármelo a su gusto” como las tostadas del desayunador (sí, hay opción palta), el bowl de acai o aquellas para compartir como la “Gran picada” que es una selección de fiambres, quesos, pesto y focaccias.
Si el hambre arrecia, recomendaría ir directo a los sánguches y platillos porque hay tanta técnica y buen producto que es aquí donde Instinto juega en otras lides, las de restaurante, aunque sin perder la enjundia. Por eso no es lujo pedir el Porko Rosso. Es un bautizo gastronómico que llega en forma de pan hogaza (fabricación de Del Barrio, obviamente) relleno de chanchito jugoso con aderezo de mostaza, encurtidos, coleslaw y hojas frescas. Contra todo pronóstico, el resultado es liviano y fresco. Otro plato para chuparse los dedos es el Estofado Franchute con sus fritas donde el clásico boeuf bourguignon se cocina en Carmenere con su chalota, panceta y champiñones. Otro nivel.
La carta de vinos más interesante de Viña del Mar
¿Suena exagerado? Quizá. Pero los invito a comprobar tal afirmación: Instinto tiene, a enero de 2026, la carta de vinos más diversa, interesante y desprejuiciada de Viña del Mar. Fue diseñada por las sommeliers viñamarinas Camila Contreras y Liz Jopia, socias de Tintoreras, emprendimiento a través del cual buscan elevar la cultura del vino mostrando botellas con identidad y a precios accesibles. La copa de etiquetas clásicas está en $5.900 y las Premium a $8.900. Y ese es solo el comienzo.
Es así como en Instinto aparece el sauvignon blanc Cipreses de Casa Marín; el carmenere Presumido de Casa Bauzá; el syrah atacameño de Kunza; el semillón de Díaz Solis; Prófugo, el cinsault de Ronald Vera; Ciprés, el malbec de Ana María Cumsille y los espumantes de Schwaderer, por mencionar solo algunos. Una apuesta que irá creciendo y buscando nuevas etiquetas.

Conclusión: Instinto es una mesa que invita y entretiene. Es cercana pero no descuida detalles. Falta ajustar el servicio para que camine tan seguro como la cocina y los vinos. Pero es un lugar para seguir y, sobre todo, es una cocina que le hace bien a la Reñaca de todo el año, más allá del veraneo. Ahora queda esperar que los vecinos, más acostumbrados a la empanada frita, le den su oportunidad. Instinto se lo merece.
Av. Ignacio Carrera Pinto 182. Reñaca, Viña del Mar.
Horario: Lunes a domingo de 9:00 a 22:00 hrs.
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Enero 2026











