- Pocas Copas se llama el emprendimiento de Gisella, quien a través de la búsqueda de producciones especiales que están escondidas en pequeñas bodegas y con D.O, revive vinos exclusivos y únicos, que poseen una historia llena de emociones que solo ella sabe relatar.
Por Daniela Salvador Elías
Gisella, educadora de profesión y con otros títulos y post grados en su cuerpo, nunca se iba a imaginar que su trabajo la llevaría a encontrar una veta sustentable y a la vez romántica en el mundo del vino.
Y es que todo comenzó, cuando a su cargo tenía una tesis sobre la exportación de vinos. Cuando la estudiante se tituló, se asoció con Gisella y un tercer socio amante de buen vino, para abocarse a este proyecto, siendo la idea inicial comprarle a un productor de la Sexta Región -donde reside, específicamente en Pichidegua, en el Valle del Cachapoal -, sus vinos que eran de buena calidad. “Nunca me imaginé que esto iba a tomar otro rumbo”, señala Gisella.
Este simple objetivo, en donde se adquirían los vinos y se les daba identidad para luego comercializarlos, llegó a ser un gran emprendimiento e innovación, convirtiéndose Gisella en la primera Wine Hunter chilena. Esto lo descubrió gracias a su mentor Esteban Zárate, quien la incitó a investigar si en el mercado había otra en el país, lo que trajo como resultado que Gisella fuera la única.
En tanto, la idea de negocios fue mutando, y hoy bajo el nombre de Pocas Copas –producciones limitadas de vinos- está enfocada en la búsqueda de estos tesoros que están escondidos en pequeñas bodegas, de productores que no tienen relación con fabricar vinos, ya que su negocio principal es vender la uva. Con las que les va quedando, muchas veces hacen su propio vino, para alguna ocasión especial. En este sentido, hay una mano más personalizada y no industrializada en esta producción, lo que la hace ser única, “y es lo que busco al momento de comprarla, que los vinos tengan una historia, herencia, relato y alma”.



Un producto emotivo y galardonado
Sin duda, Pocas Copas es un proyecto sostenible, con una gran historia por detrás, donde cada botella envasada esconde alguna emoción, evocándole a ese comprador múltiples recuerdos a lo largo de su vida, que se denotan por los aromas y flores del vino.
Gisella se encarga de contar la historia detrás de cada producción de forma pedagógica gracias a su profesión de docente.


“Cuando los productores se dan cuenta que tienen una marca a través de otra persona, lo primero que esperan es que no se convierta en una venta masiva. Como no les interesa ser reconocidos, me han solicitado que su identidad se mantenga en discreción”, indica.
Actualmente Gisella posee cuatro marcas: Carmesí, que está presente en tres vinos distintos; dos Carménere de distintas añadas y un Cabernet Sauvignon del año 2019. También está Vaivén, ya extinto, que era un Sauvignon Blanc del Valle de Casablanca, y que estuvo disponible en solo 250 botellas. Deslumbre que es un ensamblaje de Cabernet con Carménere del 2012. Por último, se encuentra Plegaria, que es un ensamblaje de Malbec con Carménere del 2011. Con sus marcas, Gisella ha obtenido medallas en distintos concursos, por la gran calidad de sus vinos.



“Mi objetivo es seguir buscando a otros productores que aparecen espontáneamente o a través de búsquedas intencionadas, donde la finalidad es que cada producción cumpla los requisitos de Pocas Copas, rescatando los terruños de cada zona del país, que trabaja con uvas de D.O de estos valles, y poder reflotar la historia bajo cada botella, en una producción única y exclusiva para llevar a la mesa de las personas y tener la oportunidad de contar una historia en torno a la degustación un vino de primer nivel”, expresa la winehunter.
Sin ir más lejos, a Gisella la han invitado a los valles de Mendoza a buscar un Malbec, sin embargo, prefiere centrarse por ahora en Chile, donde hay grandes riquezas vitivinícolas.
Actualmente, Gisella hace catas en hoteles y privadas. Comenzó en La Leonera, donde a través de un ambiente más personalizado, la winehunter conversa con los huéspedes, generando una conversación, ventas directas y degustaciones.
En un futuro cercano, Gisella quiere diversificarse a la búsqueda de destilados como el pisco, que va en la misma línea de los vinos, “donde aún se pueden encontrar productores que fabrican destilados con alambique, de manera artesanal, rescatando esa historia ancestral”, finaliza.
“Pocas Copas, pocas botellas, pocas veces lo podrás probar”
Datos de contacto:
Instagram: @pocascopas.cl
Whatsapp: +569 7888 2488




