El restaurante presenta una propuesta que combina clásicos de la casa con nuevas preparaciones, como ñoquis con filete, risotto del mar, entraña, rolatini y mini empanadas. La renovación acompaña el crecimiento de sus locales en Plaza Ñuñoa y Terrazas San Cristóbal, en Bellavista.
Con la llegada de la primavera, Tapas y Birra renueva su propuesta gastronómica con una carta primavera-verano 2027 que combina preparaciones clásicas de inspiración española y mediterránea con nuevos sabores, pensados para compartir y disfrutar en torno a la mesa. La propuesta incorpora alternativas de carnes, pescados y mariscos, pastas y tapas, manteniendo la identidad de un restaurante que ha hecho de la cocina y la cerveza dos protagonistas de su historia.
Entre las preparaciones que forman parte de esta nueva temporada destacan el ceviche, los ñoquis con filete, las mini empanadas, las albóndigas de filete, la tortilla española, los rol atini, las croquetas de jamón serrano, la entraña, el risotto del mar, los calamares apanados, el pollo relleno y las mini brusquetas. Una selección que recorre distintos formatos y sabores, desde bocados para compartir hasta platos principales.
La renovación busca responder a los cambios propios de la temporada sin perder de vista aquellos platos que se han convertido en parte de la identidad del restaurante. La idea es mantener una carta reconocible para sus clientes habituales y, al mismo tiempo, abrir espacio a nuevas preparaciones que inviten a descubrir otros sabores.
“Queremos mantener nuestros clásicos, porque son parte de nuestra identidad, pero también incorporar cosas nuevas para que nuestros clientes puedan ir descubriendo nuevos sabores”, comenta José María Vásquez, chef principal de Tapas y Birra.
La propuesta gastronómica se complementa con una selección de cervezas y tragos pensados para acompañar la experiencia, en un ambiente que privilegia la conversación, los encuentros y la cocina para compartir.
Una historia que comenzó en Plaza Ñuñoa
La renovación de la carta se suma a la evolución de Tapas y Birra, emprendimiento gastronómico que nació en 2011 en el Boulevard de Plaza Ñuñoa. Desde sus inicios, el restaurante apostó por una propuesta mediterránea con un toque local, en la que la cerveza tuviera un lugar central y las tapas funcionaran como una invitación a compartir.
“Cuando abrimos ya existía la idea de tapas y vino, entonces quisimos diferenciarnos y decidimos pensar en tapas y cerveza. Como cerveza en catalán es birra, elegimos poner esta palabra en el nombre. Queríamos ofrecer un nombre que por sí solo contara de qué se trata”, recuerda Cristián Rubilar, dueño de Tapas y Birra.
Con el tiempo, el restaurante consolidó su presencia entre los vecinos y visitantes de Plaza Ñuñoa, construyendo una propuesta que combina gastronomía informal, productos de calidad y una carta que evoluciona con las estaciones.
El crecimiento también ha sido parte de su trayectoria. La expansión se ha concretado mediante fondos propios y financiamiento bancario, en un proceso que ha buscado mantener la coherencia del proyecto y la calidad de la experiencia para sus clientes.
Bellavista: un nuevo espacio para compartir
En octubre de 2025, Tapas y Birra amplió su presencia con un segundo local en Terrazas San Cristóbal, ubicado en Constitución 241, en el sector de Bellavista, Providencia. El espacio forma parte de un boulevard gastronómico que reúne distintas propuestas culinarias y busca convertirse en un punto de encuentro para quienes recorren el barrio.
“Creamos dos públicos distintos: el de Ñuñoa, donde la gente camina al lado, vive al lado y se relaciona con el restaurante, y el de Bellavista, donde las personas tienen que ir específicamente al boulevard y que recién está dándose a conocer”, explica Macarena Gajardo, cofundadora de Tapas y Birra.
Así, ambos locales responden a dinámicas diferentes: mientras el de Plaza Ñuñoa mantiene una relación estrecha con la vida cotidiana del barrio, el de Bellavista busca atraer a quienes desean descubrir nuevas experiencias gastronómicas en uno de los sectores más emblemáticos de Santiago.
De cara al futuro, el emprendimiento apunta a consolidar ambos espacios y continuar desarrollando su propuesta culinaria, manteniendo una identidad reconocible y abierta a la innovación.
“Nos gusta que nuestra carta tenga una identidad clara, pero también que esté viva y pueda ir cambiando con las temporadas, con nuestros clientes y con las nuevas personas que llegan a conocernos. Tenemos clásicos que son parte de la historia del restaurante, pero también queremos sorprender e incorporar nuevos sabores. Esta temporada es una buena oportunidad para volver a encontrarnos alrededor de la mesa y disfrutar de esa mezcla que nos representa: una cocina con raíces españolas y mediterráneas, pero siempre abierta a nuevas propuestas”, concluye Macarena Gajardo.
Octubre 2026








