Con la renovación de su carta, Urbano 136 presenta una propuesta que combina técnica, identidad y control operativo. Más allá de la renovación de platos, el foco está en consolidar una oferta capaz de atraer público externo, sostener resultados y aportar valor a la experiencia del huésped.
Por Carlos Montoya Ramos
En la hotelería, los restaurantes suelen cumplir un rol complementario dentro de la experiencia del huésped. Sin embargo, en un escenario donde la gastronomía adquiere mayor protagonismo en la decisión de consumo, ese espacio comienza a redefinirse como una unidad de negocio con objetivos propios, capaz de atraer público externo y generar resultados sostenibles.
En ese contexto se inserta la renovación de la carta de Urbano 136, el restaurante de Le Méridien Santiago, que presentó su nueva propuesta en un evento que combinó puesta en escena, recorrido gastronómico y una narrativa clara respecto del camino que busca consolidar. Más allá del lanzamiento, la actualización responde a una lógica de gestión que busca articular identidad culinaria, eficiencia operativa y consistencia en la experiencia.
La nueva carta se construye sobre una base reconocible, con referencias a la cocina francesa e internacional, reinterpretadas desde una mirada contemporánea. Preparaciones como steak tartar, ceviche del Pacífico o la clásica soupe à l’oignon conviven con platos como coq au vin y merluza austral en costra siciliana, configurando una propuesta que equilibra tradición y ejecución técnica.
El diseño del menú responde a una estructura pensada para operar con fluidez, manteniendo estándares claros en cada etapa del servicio. En ese sentido, la carta no solo busca diferenciarse desde lo gastronómico, sino también sostener una operación consistente, donde cada plato pueda replicarse bajo condiciones controladas.
Diseñar una carta que funcione más allá de la cocina
La construcción de una propuesta gastronómica en un entorno hotelero exige resolver una tensión permanente entre creatividad y eficiencia. Gonzalo Cruz, chef de innovación y desarrollo de Le Méridien Santiago, explica que este equilibrio se aborda desde una lógica de planificación y análisis constante.

Para Cruz el desarrollo de la oferta considera tanto al huésped como al público externo. “Desarrollamos propuestas pensadas para ser atractivas tanto para el público general que nos visita durante el día como para huéspedes y eventos especiales”, afirma, destacando que existe un equipo enfocado en innovación que trabaja de manera continua en la generación de nuevas alternativas alineadas con la estacionalidad.
El proceso creativo, sin embargo, no se define únicamente desde lo gastronómico. Cruz explica que cada propuesta pasa por una evaluación técnica y comercial antes de integrarse a la carta. “Cada desarrollo creativo pasa por un proceso de análisis y pruebas técnicas, evaluando tanto aspectos organolépticos como los estándares de calidad que buscamos alcanzar”.
A esa evaluación se suma una lectura operativa del negocio. “Cada preparación es valorizada desde lo comercial, trabajando en línea con nuestros ratios operativos. Esto nos permite asegurar que todas las propuestas sean rentables, manteniendo al mismo tiempo una oferta estandarizada en términos de precio y calidad”, explica Gonzalo Cruz. De esta forma, la creatividad se articula dentro de un marco que permite sostener la operación en el tiempo.
Más allá del lanzamiento: sostenibilidad y ajuste continuo
La renovación de la carta no se plantea como un hito aislado, sino como parte de un proceso dinámico que requiere monitoreo y ajustes permanentes. En un entorno donde la demanda y las preferencias del cliente cambian con rapidez, la capacidad de adaptación se vuelve un factor clave para sostener resultados.
En este escenario, el chef de innovación y desarrollo de Le Méridien Santiago señala que el seguimiento de la performance es una práctica central en la gestión del restaurante. “Realizamos un seguimiento constante de la oferta vigente, analizando tanto los platos más vendidos como aquellos con menor rotación”, agregando que esta información permite definir planes de acción concretos y realizar ajustes oportunos.
El uso de herramientas de medición también cumple un rol relevante en este proceso. “Recopilamos información a través de nuestros sistemas y encuestas de satisfacción, lo que nos permite monitorear en tiempo real la experiencia y tomar decisiones informadas”, afirma. Esta retroalimentación se traduce en cambios que buscan mejorar tanto la operación como la percepción del cliente.
En definitiva, la carta se consolida como una herramienta de gestión activa, capaz de adaptarse a las condiciones del negocio y responder a la evolución del cliente y de la operación. Bajo esta lógica, la renovación de Urbano 136 no se limita a la incorporación de nuevos platos, sino que responde a un enfoque que articula identidad gastronómica, control operativo y seguimiento continuo, posicionando al restaurante como una propuesta con capacidad de sostenerse y competir dentro del mercado.
Le Méridien Santiago
https://www.instagram.com/lemeridien_santiago?igsh=MXBtZzF0cWdlMTF0Zg==
Av. Libertador Bernardo O’Higgins 136, Santiago de Chile
Tel.: +56 2-26381042
Mayo 2026







