Si bien no existe un título oficial, la comuna de Providencia es considerada una comuna parque: un lugar para recorrer de forma segura y familiar, descubriendo rincones maravillosos. Entendiendo eso, tengo que hablarles de un pequeño lugar ubicado cerca del río Mapocho, el que no solo se descubre desde el exterior, sino desde su propio espacio. Hablamos de La Foresta.
Por Terecomiendoalgo
La Foresta es una cafetería que te invita a descubrir, a darte una pausa y a relajarte. Puedes ir solo, acompañado, a una reunión o simplemente a «cotorrear» con conocidos. Es increíble cómo la ornamentación te hace expresar sensaciones; en mi caso, fue paz y esa necesidad de recorrer con la mirada como si estuvieras en un bosque.
La Foresta – @Laforestacoffee
Como arquitecto, no puedo ignorar los detalles: troncos al interior del recinto y un patio verde lleno de armonía. Aquí, la calidez de la madera es el eje central para que uno se sienta cómodo y tranquilo, disfrutando cada segundo de una experiencia sensorial. Quizás el local no busca eso de forma explícita, pero se logra cuando uno va con la intención de explorar.
En este bosque de sabores, el barista tiene la misión de invitarte a través de los aromas. Me dejé querer y el menú tuvo un elemento que, sin duda, me llamó la atención. Me apasionan los aromas en los brebajes, me encanta el olor a café y a los distintos tipos de tés, en especial uno tan sensorial como el Té Chai Latte.
Es muy agradable en nariz, pero lo verdaderamente interesante fue su taza… o más bien su vaso… o mejor dicho: su Vaso de Galleta. Así es, existe la opción de degustar el té en un vaso de galleta recubierto con chocolate.
Nota técnica desde la mirada de un arquitecto Foodie: se recubre con chocolate para impermeabilizar la galleta, que por naturaleza es porosa.
Probar unos sorbos, dejarse llevar por las especias y luego dar un mordisco al vaso es algo que vale la pena hacer.
Acompañando ese vaso, pedí la torta del día: una milhojas de crema y manjar a la que no hay paladar que se resista. ¿Se imaginan mezclar el aroma del Chai con lo crujiente de esa torta? Es un desafío no quedar maravillado. Todos tenemos nuestro lado dulce, y aquí se celebra con ganas.
Los invito a todos a La Foresta, un lugar donde hay que entrar sin temor. La puerta es angosta, pero el interior es tan amplio como entrar en un bosque de aromas, sabores y cositas ricas. Me gusta saber que tenemos rincones donde se cuentan historias, se cuentan ambientes, y lo mejor es que cada uno le da la identidad y preponderancia a esa narrativa, muchas veces depende del estado anímico, y lugares así, ayudan a la pausa necesaria.
Eso sí, una advertencia: primero se toman el té o café y luego se comen el vaso. Si lo hacen al revés, se van a manchar y el bosque lo tendrán en su camisa (casi me pasa) ¡Jajaja!
Nos leemos en la próxima ruta. ✌️
Abril 2026






