Con demostraciones, un concurso de montaje en vaschetta y un jurado de referentes, la actividad puso el acento en la calidad de los insumos, la validación técnica y la innovación con productos locales.
Por Carlos Montoya Ramos
El 3 y 4 de septiembre, Grecka realizó su Taller de Heladería 2025. La agenda integró una fase expositiva, una secuencia de degustaciones y, además, una práctica centrada en la decoración y el montaje en vaschetta. El jurado estuvo conformado por Adolfo Grez, gerente general de Grecka; Guillermo Prieto, fundador de Bravissimo, Camila Gajardo, asesora DEL Centro de Innovación Gastronómica en INACAP, Susana Martínez, asesora nacional del Área de Gastronomía en INACAP y vicepresidenta de la Académie Culinaire France y Felipe Brant, socio de heladería Di Lusso y ganador del concurso “Mejor helado del verano 2025”.

Para Guillermo Prieto, este tipo de encuentros profesionales son fundamentales. “Antes que todo, quiero felicitar a Adolfo y a Gustavo por esta iniciativa de Grecka. Nos juntamos quienes estamos en el rubro y quienes necesitan conocer a más gente. Es el momento de evolucionar, aprender nuevas técnicas, descubrir sabores y crecer como heladeros”. De este modo, a juicio de Prieto, la red de pares se convierte en una plataforma de mejora continua que ordena criterios y comparte aprendizajes.

En la misma dirección, Felipe Brant destacó el efecto habilitante de este tipo de instancias, abriendo una “puerta a quienes quieren iniciar su negocio heladero. Fomenta nuevas ideas y la postulación de nuevos heladeros. En definitiva, empuja la categoría hacia arriba”. En su experiencia, la formación práctica junto con el contraste entre colegas acelera la maduración de las propuestas y, por lo tanto, eleva la calidad del servicio al cliente.

Asu vez, desde Grecka, Adolfo Grez explicó la lógica pedagógica de la cita. “Esta experiencia combina la parte técnica con la demostración práctica. Primero escuchamos a técnicos y a chefs. Después, invitamos a los clientes a -meter las manos en la masa-”. La actividad permitió revisar parámetros, ajustar formulaciones y, asimismo, verificar la reproducibilidad de los resultados en contextos productivos distintos.

Un mapa de sabores y una validación necesaria
El recorrido por ingredientes locales dirigió la conversación hacia la identidad. Guillermo Prieto lo expresó con claridad, al destacar que fue “fantástico encontrarse con las raíces. Es muy valioso aprovechar nuestra naturaleza y lo que ofrece Chile en distintas zonas. Probé un helado de calafate con pisco que me encantó: color precioso, textura increíble”.
En la misma línea, Felipe Brant subrayó la irrupción de sabores poco habituales en vitrinas capitalinas. “Uno de los primeros fue el copao, una fruta similar al kiwi. Es particular y novedosa; hay que aprender a degustarla, pero resulta agradable. También se rescatan frutos del norte, y eso amplía el repertorio”. Según explicó, este tipo de exploración exige un trabajo fino de equilibrio entre sólidos, azúcares y grasas para asegurar estructura, estabilidad y una experiencia consistente en boca.
A partir de ese enfoque, Erica Rodríguez, chef heladero de Aromitalia, enfatizó la importancia de contar con bases y materias primas confiables. “Es clave acompañar con productos de calidad que den estructura al helado, en este caso con insumos de Aromitalia”. En su evaluación, la categoría está creciendo con mayor sofisticación, tanto en estructura como en propuesta de sabores; por lo mismo, la consistencia de la materia prima y del soporte técnico resulta determinante para escalar con seguridad.

De este modo, la identidad que aportan las frutas del territorio se sostiene en decisiones técnicas concretas, y ambas dimensiones, sabor y estructura, convergen en una oferta que el mercado reconoce y valora.
Innovación con sentido y escucha activa
La innovación fue otro eje transversal de la jornada. Prieto lo sintetizó en una regla simple: “En Chile la innovación es infinita. La imaginación suele ir por delante y la creatividad sorprende. Para vender más, hay que hacer las cosas más ricas: ahí está el camino, combinar innovación con sabor. De nada sirve innovar si no es sabroso”.
En paralelo, el gerente general de Grecka explicó que muchas ideas emergen directamente de la escucha a los clientes. “A partir de la consulta a clientes en todo Chile sobre dónde innovar, surgen productos y propuestas concretas: ‘calafate sour’, ‘copao’, tortas clásicas llevadas al helado e, incluso, palta”. A partir de esa retroalimentación, el equipo formula prototipos y, luego, ajusta azúcares, sólidos y aireación para alcanzar un punto que resulte atractivo y técnicamente estable.
En la misma línea, Camila Gajardo aportó una mirada cultural sobre el fenómeno. “Lo que está pasando en la heladería es maravilloso. Que empresas en Chile potencien el producto local habla de una gastronomía en crecimiento. Eso beneficia a todos: desde el productor local hasta el turista que puede probar caqui o maqui en Santiago a través de un helado”. Para ella, el helado se ha convertido en un vehículo de identidad que conecta territorios sin rigideces regionalistas. “Puedo probar un helado de ‘chumbeque’ en Santiago o en el sur, aunque sea típico del norte. Eso nos conecta y construye relato”.

Insumos, soporte y proyección de la categoría
La conversación técnica derivó naturalmente hacia las materias primas y el soporte de los proveedores. Desde la operación, Felipe Brant compartió su experiencia: “En Di Lusso trabajamos con cerca del 90% de insumos de Grecka, de origen árabe e italiano. Los usamos por su calidad y por la buena experiencia en servicio y atención. Grecka es un muy buen proveedor”. Esa elección, agregó, responde tanto a prestaciones del producto como a la consistencia del acompañamiento técnico en el día a día.
Por su parte, Erica Rodríguez remarcó la relevancia de sostener procesos de transferencia al mercado. “Buscamos apoyar siempre a nuestros clientes, con eventos, con propuestas innovadoras en sus heladerías y con materia prima que permita enaltecer el producto natural que quieren transformar en helado”. El objetivo es que la innovación no se quede en la sala de clases, sino que llegue a vitrinas con eficiencia y con una narrativa clara para el consumidor.
En definitiva, Camila Gajardo destacó los cambios visibles que se evidencian desde la oferta. “Cuando era niña, en la heladería había solo sabores como menta, chocolate y manjar. Hoy, las heladerías artesanales ponen su identidad en la variedad, destacando el producto chileno. Que empresas como Aromitalia impulsen esto mueve la aguja de verdad”. En definitiva, esta evolución, además de ampliar el portafolio, agrega valor cultural a la experiencia y construye diferenciación en un mercado cada vez más competitivo.
Finalmente, el Taller de Heladería 2025 de Grecka confirmó que la heladería chilena avanza por tres carriles complementarios: una comunidad que aprende y colabora, una técnica que valida y estandariza y una innovación que rescata ingredientes del territorio para convertirlos en recetas memorables.

Grecka Chile
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