La anulación del permiso de edificación del Hotel Punta Piqueros, producido al acogerse un recurso de “ilegalidad” presentado por el comité “pro defensa del patrimonio“ de Viña del Mar, significa un golpe mortal para este proyecto hotelero que se construye en Concón. Poco importó que la construcción estuviera avanzando con los debidos permisos y próximo a su recepción final.
Esta sorprendente decisión es una pésima señal para la industria turística, la que, desde el estallo social de octubre, pasa por un difícil momento. Para superar esta crisis, se necesitan medidas que apoyen al turismo y no que pongan trabas a su desarrollo. Se debe impulsar y facilitar las inversiones privadas en un sector tan estratégico para Chile como es el Turismo.
Resulta incomprensible que nuestras autoridades administrativas, políticas, judiciales y ambientales actúen con esta lógica tremendamente dañina para el desarrollo del país. Se corre el riesgo de espantar al capital de inversión, deteriorar nuestra debilitada imagen país e impedir la creación de nuevas fuentes de trabajo.

Hoteleros de Chile

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